Así, conoceremos su relación con Fidel, su novio del pueblo, y que es casi tan bruto como ella. Los celos y la desconfianza harán llevar al traste esta relación. La miss comenzará a tratar de salir adelante utilizando la atracción que genera en los hombres y que llevan a situaciones realmente divertidas, que en ocasiones caen en el surrealismo. Conocerá a un productor de cine, a un millonario árabe. Vivirá con un homosexual en Chueca, del cual ella se siente atraída. Asistirá a la gala de los premios Goya acompañada de un importante productor, del que ella intentará sacar algún papel en una película. Conocerá en el gimnasio a un misterioso político de derechas llamado Eduardo (que los internautas identifican con Eduardo Zaplana).
Por otro lado, la miss también nos ofrecerá su particular visión de problemas del mundo actual, como el hambre en el mundo, el conflicto judío-israelí... Evidentemente, todo ello desde su particular prisma, y que son de los momentos más divertidos de la obra.
En definitiva, el autor utilizando elementos de la realidad, trata de hacer una socarrona irónica y divertida crítica al mundo de ciertas famosillas, que intentan triunfar en el mundo del espectáculo aun careciendo de cualquier tipo de talento. Como la propia miss nos explica con maravillosa ingenuidad al principio de la obra: “Creo que tengo cualidades para abrirme paso en el mundo de la moda y de la televisión si en Crónicas Marcianas (que me encanta) salen chicas como Marta de Gran Hermano o Nuria Bermúdez yo no soy menos que ellas”.